Sophie Edmunds

Description:

Pasional y dedicada, tiene una mente brillante en cuanto a los negocios se trata. Bohemia por completo, sabe lo que quiere y como debe jugar.

Bio:

Con la cara todavía humedecida, echó a andar. La lluvia de aquella mañana de invierno no era algo que le molestase especialmente, pues estaba acostumbrada a ella tras veinte años trabajando en la casa de sus padres. Toda una vida. La vida de Sophie Edmunds.
Desde muy pequeña, la ansiada hija de una familia de labradores había demostrado un talento especial; resultaba algo extraño, especialmente en una zona como esa, una región del sur bañada por el mar, conocida por ser cuna de las mejores espadas del reino. Sus padres no habían podido permitirse el lujo de que Sophie aprendiera poco más que unas nociones básicas de escritura y lectura, puesto que su mano de obra eran imprescindibles en las labores de la granja familiar. A pesar del trabajo duro que a menudo le correspondía, la joven aprendió rápido la importancia de estar siempre dispuesta a colaborar, y en los últimos años solía quedarse vigilando el ganado cuando sus padres, entrados ya en años, se retiraban al hogar. Era entonces, en las frías noches, cuando Sophie dejaba volar su imaginación, y se convertía por un rato en una de las mejores magas de la historia; lanzaba conjuros y ayudaba a luchar al ejército de su reino con su pode.
Una de esas noches, una figura se aproximó, tras haberle estado observando en la distancia. Dijo ser alguien capacitado para enseñarle las artes de la magia, si estaba dispuesta a darlo todo convertirse en algo más que una simple trabajadora, así como a no hacer demasiadas preguntas ni hablar de sus encuentros. Cada tres lunas y durante cientos de lunas, aquél extraño habría de aparecer, entrenando a la joven hasta bien entrada el alba. “Recuerda que éste es nuestro secreto, Sophie Edmunds, solía decirle antes de marchar. Ella no sabía quién era pero parecía ser que la conocía a la perfección.
Un día, cuando volvía a la granja más temprano de lo normal, sus padres tenían una sorpresa para ella; podría ser libre de elegir su propio destino. Emocionados, ambos le entregaron un colgante de plata y una piedra preciosa, símbolo de su familia que había pasado de generación en generación. Entonces Sophie les explicó cuál era el camino que deseaba seguir, y cómo había entrenado durante largo tiempo hasta el punto de poder aspirar a convertirse en una de las mejores magas del reino. Años después comprendería aquellas miradas nerviosas que intercambiaron entonces sus padres.
Aquella noche de luna, Sophie Edmunds esperaba ansiosa el encuentro con su maestro, ansiando contarle que por fin estaba lista para dar el paso de partir para ponerse al servicio del rey. Cuando éste hubo llegado, preguntó a la joven por el colgante, ésta le relató la decisión que había tomado al recibirlo. Sin saber porqué se lanzó con fiereza contra ella, combatieron durante lo que a ella le pareció una eternidad; cuando el misterioso hombre parecía empezar a cansarse, logró derribar a Sophie y poner su cetro sobre el colgante: “¿Cómo vas a controlar tu propio destino, si no has sido capaz de proteger nuestro secreto?”. Con un golpe seco, lo dejó inconsciente.
Cuando despertó, era bien entrada la mañana. Se puso en pie, y lo primero que vio a sus pies fue el cetro que había traído su maestro, en el que sólo estaba grabado “El guardián de los secretos”. Con un extraño sentimiento que le encogía el corazón, corrió hacia su casa, viendo una pequeña estela de humo negro que ascendía hacia el cielo desde bien lejos. Al alcanzar la cima y poder ver lo que quedaba de su hogar, rompió a llorar: todo parecía haber sido pasto de las llamas. Recorrió los escombros durante un rato, con la necesidad de confirmar que sus padres estaban allí. Sola, en aquel lugar que ya no era sino ceniza, comprendió que ahora ya nada le quedaba sino perseguir su sueño, por el que había prometido dar lo que fuera preciso a aquel extraño.
Con la cara todavía humedecida, echó a andar.

Sophie Edmunds

Eziria: Las armas invisibles AureliaDawn